Las fábricas de cemento, como otras plantas de procesamiento de minerales, deben afrontar condiciones difíciles provocadas por las aplicaciones de triturado, transporte, vibración y rectificado.
Las fábricas de cemento también deben soportar el calor extremo de los hornos rotatorios y los refrigeradores. El mantenimiento de una serie de ventiladores, compresores y bombas auxiliares también resulta clave. El alto coste energético y las cada vez más numerosas normativas medioambientales plantean desafíos de productividad todavía mayores.

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